Los que callan
Escena 1: El patio del instituto (Suena el timbre. Alumnos y alumnas salen al patio. Hay grupos que se forman, risas, móviles, ruido de fondo. En un banco, sentada sola, está Lucía, mirando al suelo. Sara y Noa se acercan hablando entre ellas. )
SARA (riendo) ¿Has visto lo que han puesto en el grupo? (Señalando su móvil )A Lucía la llaman “fantasma”. Dicen que nadie la ha oído hablar desde primero de la ESO.
NOA (incómoda) Ya, bueno… tampoco hace nada malo, ¿no?
SARA No, pero es rara. Siempre sola, siempre mirando el suelo. Da hasta miedo. (Se acercan un poco más a Lucía. Ella intenta levantarse para irse, pero Sara le corta el paso.) ¡Eh, fantasma!, ¿no saludas o qué?
LUCÍA (bajito) Déjame en paz, por favor.
SARA (imitándola con voz temblorosa) “Déjame en paz, por favor…” — ¡anda ya! Si hablas, milagro. ¡Chicos, que Lucía ha hablado! (Risas del grupo. Lucía sale corriendo. Silencio breve. Noa se queda quieta, mirando hacia donde se fue.)
NOA: (seria) No sé por qué hacéis eso. No tiene gracia.
SARA :(relajando el tono, quitando importancia) No exageres, solo es una broma. Además, si no aguanta una broma, peor para ella. (Suena el timbre de vuelta a clase. Todos se van. Noa se queda un momento sola, pensativa. Saca el móvil, mira el grupo de clase y ve una foto de Lucía con emojis de burla.)
NOA :(en voz baja) A veces el silencio duele más que los golpes…
Se apagan las luces lentamente Escena 2: El aula de 4º de la ESO (El aula está medio en silencio. Algunos escriben, otros cuchichean. En la pizarra, el profesor ha dejado escrito: “Redacción: Quién soy yo”. Lucía está al fondo, escribiendo concentrada. Noa la observa desde su sitio, dudando si hablarle. Sara, al lado de Noa, le pasa un papel con una sonrisa cómplice.)
SARA: (susurrando) Pásaselo a Lucía, veras que risas nos echamos.
NOA :(sin querer hacerlo) ¿Otra vez?
SARA: Venga, solo léelo. (Noa abre el papel. Se lee: “Soy Lucía, la invisible. Si no me veis, es porque no existo”. Noa lo mira, se queda seria.)
NOA: No se lo voy a pasar.
SARA :(tensa) Noa, no te pongas borde. Es una broma. (El profesor, Don Ernesto, da una palmada para llamar la atención.)
DON ERNESTO: Chicos, silencio, por favor. Voy a leer algunos fragmentos de vuestras redacciones, ¿vale? A ver… (hojea papeles) —“Me llamo Lucía y a veces pienso que si desapareciera, nadie lo notaría.” (El aula se queda en silencio total. Sara baja la mirada. Lucía se encoge en su silla, incómoda. El profesor mira a los alumnos con seriedad.)
DON ERNESTO :(voz más suave) A veces no sabemos lo que pasa al lado. Pero todo el mundo importa. Cada uno de vosotros. (Lucía levanta la vista por primera vez. Sus ojos se cruzan con los de Noa. Silencio largo.)
NOA: (en voz baja, casi un suspiro) Sí… todos importamos.
(Las luces bajan lentamente. Fin de la escena.)
Escena 3: El banco del parque (Tarde. Suena el ruido lejano de coches y pájaros. El cielo está anaranjado. Lucía está sentada sola en un banco, con los auriculares puestos, mirando el suelo. Llega Noa con su mochila. Duda unos segundos antes de acercarse.)
NOA :(tímida) ¿Puedo sentarme? (Lucía no responde al principio. Luego, sin mirarla, asiente levemente..) He leído lo que escribiste… en clase. Eso de que si desaparecieras, nadie lo notaría. No creo que sea verdad.
LUCÍA: (sin levantar la vista) No lo sabes.
NOA: (sincera) A lo mejor no. Pero quiero saberlo. (Lucía se quita un auricular y la mira por primera vez. Hay un brillo de sorpresa y desconfianza en sus ojos.)
LUCÍA: ¿Por qué ahora? Antes te reías con ellos.
NOA: (sincera, avergonzada) Sí… y me siento fatal por ello. A veces es más fácil callarse que decir “basta”. Pero cuando te vi salir corriendo el otro día, me di cuenta de que el silencio también duele. (Pausa larga. Lucía respira hondo.)
LUCÍA: ¿Y si ya es tarde?
NOA: Nunca es tarde para empezar de otra forma. (Silencio. Lucía sonríe apenas. Saca uno de sus auriculares y se lo ofrece a Noa.)
LUCÍA: ¿Te gusta Amaral?
NOA: Depende… ¿qué canción es?
LUCÍA: “El universo sobre mí” (Ambas se ríen suavemente. Se oye la canción de fondo, bajita. Luz cálida. Se sientan juntas mirando el atardecer.)
VOZ EN OFF: (Lucía) A veces solo hace falta que alguien te mire… para volver a existir. (Se apagan las luces lentamente.)
Escena 4: El salón de actos del instituto (Un cartel grande en el fondo dice: “DÍA CONTRA EL ACOSO ESCOLAR”. Hay dibujos, frases y carteles hechos por los alumnos. El ambiente es distinto: más tranquilo, más humano. Suena una música suave de fondo. En el escenario, Noa está preparando el micrófono. Lucía la observa desde un lateral, nerviosa. Sara y otros compañeros están sentados entre el público.)
NOA: (ante el público, con voz firme) Hoy queremos hablar de algo que pasa más de lo que parece. No son solo golpes o insultos… A veces es el silencio. Las risas cuando alguien sufre. Todos lo hemos visto. Y todos tenemos el poder de cambiarlo. (Mira hacia Lucía, que asiente con una pequeña sonrisa. Noa continúa.) Hace poco, alguien de mi clase escribió: “Si desapareciera, nadie lo notaría.” Esa frase me hizo pensar. Así que hoy quiero decirle —delante de todos— que sí se nota. Porque cada persona importa. Y cuando alguien sufre, todos perdemos un poco. (El público guarda silencio. Sara se levanta lentamente y se acerca al escenario.)
SARA: (con voz quebrada) Yo… también quiero decir algo. Fui de las que se rieron. Pensé que era una broma, pero no lo era. Perdón, Lucía. De verdad. (Lucía se levanta, se acerca al micrófono. Silencio total. Habla con voz suave, pero firme.)
LUCÍA: Gracias. A veces cuesta perdonar, pero duele más seguir callando. Ojalá nadie más tenga que sentirse invisible. (Aplausos del público. Los compañeros suben al escenario con carteles: “No al silencio”, “Todos somos parte”, “Rompe el miedo”. Suena una canción alegre — por ejemplo, “Color esperanza” o una similar. Todos se abrazan, sonríen, algunos bailan suavemente mientras cae una luz cálida.)
VOZ EN OFF: (Noa) El bullying no se acaba con castigos. Se acaba cuando miramos, cuando escuchamos, y cuando decidimos ser valientes, más que eso, cuando somos empáticos con los demás.. (Se apagan las luces lentamente.)
Escena 5: El patio, unos días después (Es la hora del recreo. El mismo lugar que en la primera escena, pero el ambiente ha cambiado: se oyen risas naturales, grupos mezclados, nadie está solo. En el banco donde antes estaba Lucía, ahora hay varios alumnos sentados juntos, hablando y compartiendo bocadillos. Lucía y Noa entran desde un lateral con mochilas. Sara está con ellas.)
SARA: (riendo) No me puedo creer que me hayáis convencido para ensayar esa canción para la graduación.
NOA: Vamos, si desafinas un poco no pasa nada. Es por una buena causa.
LUCÍA: (sonriendo) Además, tú misma dijiste que querías “empezar de cero”. (Sara asiente, algo avergonzada, pero contenta. Se sientan juntas. De fondo, algunos compañeros están colgando un nuevo cartel: “Cuidarnos unos a otros también es guay”.)
NOA: Mira eso… ya no parece el mismo sitio.
LUCÍA: No, porque ya no somos los mismos. (Silencio breve, tranquilo. Se oye a lo lejos el timbre del instituto. Nadie se levanta todavía.)
SARA: ¿Sabes qué es lo mejor? Que ahora, cuando alguien se queda solo, siempre aparece otro y sienta a su lado.
LUCÍA: Eso es lo que debería pasar siempre. (Noa saca su móvil y hace una foto del grupo. Todos ríen.)
NOA: Para que quede constancia. De que un día decidimos cambiar las cosas. (Se miran, cómplices. Luz cálida. Una música suave comienza a sonar. Mientras se apagan las luces, se proyectan en el fondo imágenes simbólicas: risas, amistad, manos que se unen, el cartel del día contra el acoso. Luego aparece el texto en proyección o voz en off.)
VOZ EN OFF: (Lucía) El bullying empieza en el miedo… pero también puede acabar con un gesto, una palabra, una mirada que diga: “no estás solo.”
Acaba la obra con un karaoke de la canción : de Amaral “Dolce Vita” cantada entre todos.
Comentarios
Publicar un comentario