LOS QUE IMPORTAN DE VERDAD
ESCENA ÚNICA
(La puerta del local juvenil. Hay mochilas, patinetes y una papelera. Se escuchan risas dentro. Es de tarde.)
(Entra Nerea. Mira el móvil, suspira y se arregla el pelo en el reflejo del cristal del local.)
NEREA:
(Mirándose)
No sé ni pa’ qué vengo… siempre parecen más guapos, más seguros de sí mismos, más todo… (suspira) y yo con estas pintas…
(Aparece Leo, con una botella de agua en la mano.)
LEO:
¡Ey! ¿Nerea, no entras?
NEREA:
Todavía no, estoy… esperando.
LEO:
¿Esperando a qué? ¿A que se acabe el día? (Echa un trago de la botella)
NEREA:
No, a que... Bueno, no te lo puedo decir...
LEO: Uy, primera hora de la tarde y ya con secretitos.... Venga tía, pero si nos conocemos desde la guardería.
NEREA: Estoy esperando a que se me pase la vergüenza.
LEO:
(Acercándose)
Eso no se pasa, se entrena. (Sonríe) ¿Qué pasa, que te da corte entrar?
NEREA:
Un poco.
LEO: Pero ¿Por qué?
NEREA: (Efecto de cuchichear) Sara está dentro y... siempre va perfecta, y yo parece que vengo de ordeñar cabras.
LEO:
(Ríe)
Pues menuda suerte. El campo da salud, y además hueles mejor que los potingues que se echa Sara. Que eso si que huele a cabra, pero a cabra montesa.
(Aparece Sara, con su móvil grabándose un vídeo.)
SARA:
(Grabando)
“Hola chicos, aquí estamos antes del taller de juegos, full energy, con mis compis… bueno, todavía no están todos, pero ya sabéis, ¡actitud positiva siempre!” (Detiene el vídeo y mira a Nerea)
¿Vienes o haces guardia en la puerta?
NEREA:
Hago guardia en la puerta. No..., ahora entro.
SARA:
Vale, pero no tardes, que hoy hacemos fotos de grupo y quiero subirlas antes de cenar. (Se arregla el pelo en el reflejo)
¿Sabes si Mario viene con la sudadera nueva?
(Entra Mario en patinete, con una sudadera llamativa y casco de patinete.)
MARIO:
¿Alguien me ha llamado?
SARA:
¡Ahí está mi influencer masculino favorito! (Le hace una foto sin pedir permiso)
MARIO:
Oye, ponme guapo, ¿eh? Que esta sudadera cuesta más que mis notas del trimestre.
LEO:
Entonces fue barata.
MARIO:
(Ríe)
Envidioso.
NEREA:
(Con voz baja, a Leo)
Siempre igual, parece que compiten por quién brilla más.
LEO:
(En voz baja también)
Y mientras, tú preocupada por si tus zapatos son del año pasado.
(Sara revisa las fotos)
SARA:
Mario, sales genial. Yo también. Nerea… saliste un poco rara, ¿te importa si no te etiqueto?
NEREA:
Claro, haz lo que quieras.
LEO:
(Serio)
Pues no me etiquetes a mí tampoco, que si no sale Nerea, no salgo yo.
(Sara se encoge de hombros.)
SARA:
Tú sabrás. Es solo una foto.
LEO:
Ya, pero también es solo una amiga.
(Silencio breve. Nerea se aparta y se sienta en el bordillo.)
NEREA:
(Sola)
Siempre igual. Todos parecen tenerlo claro. Yo no sé ni quién soy.
MARIO:
(Acercándose)
Eh, Nerea… no te lo tomes así. Sara es… como es.
NEREA:
No pasa nada. No todos valemos para brillar.
MARIO:
Tú brillas, pero no te das cuenta. (Pausa)
¿Sabes? Esta sudadera… no es nueva.
NEREA:
¿No?
MARIO:
La compró mi primo hace tres años. Me la dio él. Pero si no lo digo, nadie se fija.
NEREA:
¿Y por qué no lo dices?
MARIO:
Porque da la impresión de que valgo menos.
NEREA:
Pues a mí me parece que vales más por decirlo.
(Silencio. Entra Leo con una pelota y un par de refrescos.)
LEO:
He sobornado al monitor para que nos deje empezar tarde. (Le ofrece un refresco a Nerea.)
SARA:
(Volviendo con el móvil)
Vale, lo admito, la foto sin filtros no me gusta. Salgo rara yo también.
LEO:
Anda, mira, somos humanos todos.
SARA:
Quizá tengamos que hacernos otra, pero sin poses. Una de verdad.
LEO:
Esa me gusta.
MARIO:
Sin marcas, sin posturas, sin tonterías.
SARA:
(Respira)
Vale. Sin filtros. (Pausa. A Nerea)
Y esta vez la subo con todos.
(Se juntan los cuatro. Leo hace el gesto de hacer la foto, pero no saca el móvil.)
LEO:
La guardamos aquí. (Se toca el pecho)
Las fotos de verdad se guardan en la memoria, no en el móvil.
NEREA:
(Sonríe por primera vez)
Y no necesitan “me gusta”.
SARA:
Bueno… pero uno sí: el nuestro.
(Se abrazan, riendo. Suena música del local. El monitor los llama desde dentro.)
MONITOR (fuera de escena):
¡Venga, que empezamos el juego!
LEO:
(A los demás)
Vamos, que igual hoy jugamos a querernos un poco más.
NEREA:
(Susurrando, mientras entran)
Por fin empiezo a parecerme a mí.
(Salen los cuatro, entre risas. Luz tenue. Fin.)
ESCENA ÚNICA
(La puerta del local juvenil. Hay mochilas, patinetes y una papelera. Se escuchan risas dentro. Es de tarde.)
(Entra Nerea. Mira el móvil, suspira y se arregla el pelo en el reflejo del cristal del local.)
NEREA:
(Mirándose)
No sé ni pa’ qué vengo… siempre parecen más guapos, más seguros de sí mismos, más todo… (suspira) y yo con estas pintas…
(Aparece Leo, con una botella de agua en la mano.)
LEO:
¡Ey! ¿Nerea, no entras?
NEREA:
Todavía no, estoy… esperando.
LEO:
¿Esperando a qué? ¿A que se acabe el día? (Echa un trago de la botella)
NEREA:
No, a que... Bueno, no te lo puedo decir...
LEO: Uy, primera hora de la tarde y ya con secretitos.... Venga tía, pero si nos conocemos desde la guardería.
NEREA: Estoy esperando a que se me pase la vergüenza.
LEO:
(Acercándose)
Eso no se pasa, se entrena. (Sonríe) ¿Qué pasa, que te da corte entrar?
NEREA:
Un poco.
LEO: Pero ¿Por qué?
NEREA: (Efecto de cuchichear) Sara está dentro y... siempre va perfecta, y yo parece que vengo de ordeñar cabras.
LEO:
(Ríe)
Pues menuda suerte. El campo da salud, y además hueles mejor que los potingues que se echa Sara. Que eso si que huele a cabra, pero a cabra montesa.
(Aparece Sara, con su móvil grabándose un vídeo.)
SARA:
(Grabando)
“Hola chicos, aquí estamos antes del taller de juegos, full energy, con mis compis… bueno, todavía no están todos, pero ya sabéis, ¡actitud positiva siempre!” (Detiene el vídeo y mira a Nerea)
¿Vienes o haces guardia en la puerta?
NEREA:
Hago guardia en la puerta. No..., ahora entro.
SARA:
Vale, pero no tardes, que hoy hacemos fotos de grupo y quiero subirlas antes de cenar. (Se arregla el pelo en el reflejo)
¿Sabes si Mario viene con la sudadera nueva?
(Entra Mario en patinete, con una sudadera llamativa y casco de patinete.)
MARIO:
¿Alguien me ha llamado?
SARA:
¡Ahí está mi influencer masculino favorito! (Le hace una foto sin pedir permiso)
MARIO:
Oye, ponme guapo, ¿eh? Que esta sudadera cuesta más que mis notas del trimestre.
LEO:
Entonces fue barata.
MARIO:
(Ríe)
Envidioso.
NEREA:
(Con voz baja, a Leo)
Siempre igual, parece que compiten por quién brilla más.
LEO:
(En voz baja también)
Y mientras, tú preocupada por si tus zapatos son del año pasado.
(Sara revisa las fotos)
SARA:
Mario, sales genial. Yo también. Nerea… saliste un poco rara, ¿te importa si no te etiqueto?
NEREA:
Claro, haz lo que quieras.
LEO:
(Serio)
Pues no me etiquetes a mí tampoco, que si no sale Nerea, no salgo yo.
(Sara se encoge de hombros.)
SARA:
Tú sabrás. Es solo una foto.
LEO:
Ya, pero también es solo una amiga.
(Silencio breve. Nerea se aparta y se sienta en el bordillo.)
NEREA:
(Sola)
Siempre igual. Todos parecen tenerlo claro. Yo no sé ni quién soy.
MARIO:
(Acercándose)
Eh, Nerea… no te lo tomes así. Sara es… como es.
NEREA:
No pasa nada. No todos valemos para brillar.
MARIO:
Tú brillas, pero no te das cuenta. (Pausa)
¿Sabes? Esta sudadera… no es nueva.
NEREA:
¿No?
MARIO:
La compró mi primo hace tres años. Me la dio él. Pero si no lo digo, nadie se fija.
NEREA:
¿Y por qué no lo dices?
MARIO:
Porque da la impresión de que valgo menos.
NEREA:
Pues a mí me parece que vales más por decirlo.
(Silencio. Entra Leo con una pelota y un par de refrescos.)
LEO:
He sobornado al monitor para que nos deje empezar tarde. (Le ofrece un refresco a Nerea.)
SARA:
(Volviendo con el móvil)
Vale, lo admito, la foto sin filtros no me gusta. Salgo rara yo también.
LEO:
Anda, mira, somos humanos todos.
SARA:
Quizá tengamos que hacernos otra, pero sin poses. Una de verdad.
LEO:
Esa me gusta.
MARIO:
Sin marcas, sin posturas, sin tonterías.
SARA:
(Respira)
Vale. Sin filtros. (Pausa. A Nerea)
Y esta vez la subo con todos.
(Se juntan los cuatro. Leo hace el gesto de hacer la foto, pero no saca el móvil.)
LEO:
La guardamos aquí. (Se toca el pecho)
Las fotos de verdad se guardan en la memoria, no en el móvil.
NEREA:
(Sonríe por primera vez)
Y no necesitan “me gusta”.
SARA:
Bueno… pero uno sí: el nuestro.
(Se abrazan, riendo. Suena música del local. El monitor los llama desde dentro.)
MONITOR (fuera de escena):
¡Venga, que empezamos el juego!
LEO:
(A los demás)
Vamos, que igual hoy jugamos a querernos un poco más.
NEREA:
(Susurrando, mientras entran)
Por fin empiezo a parecerme a mí.
(Salen los cuatro, entre risas. Luz tenue. Fin.)
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